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Diario económico

Aprovéchense sus señorías que aquí no pasa nada

El quijote y los molinos

Hace ya muchos años que descubrí lo imprescindible de leer a nuestros clásicos y esas maravillosas joyas de la literatura que nos han dejado como legado. De entre todas ellas siempre me ha parecido que “El Quijote” y “El lazarillo de Tormes” tenían un especial valor, al representar perfectamente la sociedad española, lo que éramos en esa época, lo que somos en la actual y me temo que lo que seremos en el futuro.

En mi humilde opinión, Don Quijote es la viva esencia de una gran parte de nuestras élites dominantes, que viven en un mundo paralelo, con sus irrealidades en forma de molinos de viento o gigantes, aunque la forma es lo de menos y lo importante es que dirigen el rumbo de nuestro barco sin idea alguna de lo que hacen. Sancho, nuestro Sancho Panza, representa al pueblo, a ese pueblo sufridor que aguanta todo lo que le echen con paciencia y lealtad, dos virtudes que no tienen sus jefes, dueños o amos. Por otro lado, está el Lazarillo, nuestro Lázaro González, que nació a orillas del rio Tormes y representa a esa otra parte de nosotros, los bribones, los listillos y aprovechados, los que entienden que las normas solamente deben cumplirlas los demás. Y así, entre unos y otros, conformamos esta España nuestra.

Hace ya unos meses afirmé en un programa de radio, en plena pandemia, que un país que tenía más denunciados que infectados sufría un grave mal, el de la irresponsabilidad de una gran parte de la población y de sus representantes. Afirmé también que las grandes catástrofes son como una cámara de fotos, porque nos retratan para lo bueno y para lo malo, hacen que nuestra esencia se ponga sobre la mesa y no haya manera de disimularla.

A partir de aquel momento hemos podido ver como, en diferentes países, gestionaban la pandemia de forma temeraria. Recuerden a Trump y sus recomendaciones, a Bolsonaro y sus necedades, a Boris Johnson diciendo que había que contaminarse y no tomar precauciones, al presidente de Méjico. En España podemos recordar a nuestro director de orquesta, el Ministro Illa, y su flautista, el Sr. Simón, que han dicho un día una cosa y otro la contraria y NO PASA NADA. 

Y que me dicen del recuento de muertos por COVID. En un país moderno, con todo tipo de tecnologías, con una administración con millones de funcionarios, y hoy en día todavía no sabemos a ciencia cierta cuantos compatriotas han fallecido del coronavirus. Estamos hablando de más de 40.000 fallecidos y NO PASA NADA.

Nuestro vicepresidente, “un señor de Vallecas” que ahora habita en Galapagar, aprovechando el exceso de poder que dan las situaciones de crisis, profirió un ataque a la prensa y a aquellos periodistas que no le interesan. Desde su púlpito de ministro, acompañado de sus correligionarios, siempre dispuestos a inundar las redes sociales, atacó especialmente al Sr. Valles. Y NO PASA NADA, bueno sí, que todos sus compañeros, salvo raras excepciones, callaron como buenos Sanchos, obedeciendo la voz de su amo.

Nuestro presidente, el Sr. Sánchez, el mismo que en la “Crisis del Ebola” con un perro muerto pedía la dimisión de Rajoy ahora con miles de muertos defiende que su gestión ha sido magnífica. Y NO PASA NADA.

Pero cuando ya estaba dispuesto a asumir que NUNCA PASA NADA, se producen dos nuevos episodios que han superado mi capacidad de asombro.  El primero es que durante estos meses el gobierno nos ha estado contando que se apoyaba, para tomar sus decisiones, en un comité de científicos. Pues ahora, a instancias de un requerimiento del Defensor del Pueblo, han contestado que ese comité no existía. Esto si que es una tomadura de pelo, reírse de todos nosotros y ¿adivinan lo que ha pasado?, pues NADA.

Y lo último es que ante la imputación del socio del gobierno, el partido de Pablo Iglesias, Unidas Podemos, el presidente afirma que no se pronunciará hasta que exista una sentencia judicial. Y este es el mismo presidente que ante las noticias del Rey Emérito afirmaba que eran inquietantes. Pero la verdad es que no tiene que estar preocupado porque no PASA NADA.

Las grandes catástrofes son como una cámara de fotos, porque nos retratan para lo bueno y para lo malo, hacen que nuestra esencia se ponga sobre la mesa y no haya manera de disimularla.

Jorge Gómez Pena

Y la guinda del pastel la pone el vicepresidente Iglesias y su partido que solicitan la anulación de la imputación porque las pruebas consideran que han sido obtenidas de manera ilegal. Es decir que la preocupación está en cómo han sido obtenidas y no en si son ciertas. Pues más allá de asumir responsabilidades políticas inician un ataque directo contra el juez que lleva el caso, algo que si es preocupante en nuestra democracia y en cualquiera otra. Pero no se tienen que preocupar que no pasará NADA.

La verdad es que la única reflexión que puedo hacer es que, para nuestra desgracia histórica, nuestros Quijotes siempre tendrán un Sancho y cuando este no entienda a su amo vendrá el Lazarillo para acabar de liarla. Por eso señorías continúen con sus líos y no se preocupen de la crisis que nos viene encima, de las cifras de parados, de nuestros muertos, de cómo saldremos de esta, porque el pueblo les perdona todo y NO PASA NADA.